A veces, sentimos que estamos mejor sólo con una lapicera y hoja en mano. Sabemos que aquellos trazos son el umbral que nos permiten escapar, volver a ser nosotros mismos por unos intantes; la tinta se convierte en nuestra sangre, y nuestro cuerpo en hoja, cada uno es una leyenda, una historia que depende de nosotros determinar si su relato será bueno o malo.

miércoles, 20 de abril de 2011

Desconozco

Quisiera saber a qué juegas, cuando pasas por mis costados, esquivándome como la bala que sabes que nunca se direccionaría para herirte, huyendo, mostrando valentía a la fragilidad de lo indefenso a voluntad. Quisiera saber que sienten tus pupilas cuando me ven, pero tu le das las órdenes de que me eviten. Quisiera saber que siente tu corazón cuando los recuerdos tajan el alma; cuando en la desesperación interna, bebes la sangre de tus heridas, porque es demasiado dolor para dejarlo a la luz, tal vez. Yo no te he preguntado si eres feliz con tu nueva forma de actuar, yo no te he preguntado si aún me necesitabas, yo no te he preguntado si aún me querías. Porque se que las respuestas son palabras una vez más, vacíos sonoros en tí, en los que el verdadero significado ha perdido el sentido mucho tiempo atrás; la confidencia se ha suicidado en las mañanas de algún pasado no tan lejano. No tengo la ignorancia suficiente que se requiere para preguntar si aún te pertenezco, porque nunca fue así; el más mínimo e insípido viento siempre te ha arrastrado a las orillas de la perdición.   

sábado, 16 de abril de 2011

Fantasma amante

Tal vez no sea el momento, tal vez los espejismos me intentan convencer.
porque la pieza aun no encaja, luego de intentar, luego de presionar.
Pequeño rompecazas, infeliz cadena entre la búsqueda y el deseo de perder.
Amargo sabor, sentimiento de culpa, y miedo a volver a caer.

Las luces ya no tienen el mismo brillo que antes, al menos no en mis ojos,
frias y oscuras las calles que antes solían hacerme sentir libre; y hoy me hacen tanto mal.
Cabalgando sobre los ideales, a galope intenso como los sueños de tiempo atrás,
Diríjéndome al callejón más remoto de la cuidad; para morir allí: tal vez no fui hecha para amar.

Me esconderé de tu luz, seré una sombra invisible más en la oscuridad,
No me busques, quiero que esto termine, teminalo, déjame terminarlo.
Ya no hay más tiempo para tí ni para mí, ya no lo hay,
el juego se acabó, nunca hubieron ganadores, nunca hubieron perdedores, nunca hubo un final.

Suéltame, estoy aquí porque quiero desprenderme de mi miedo a decir...
Adiós, apaga las luces, déjame marchar.
Sé a donde ir, galoparé sobre mis ideales, rumbo al callejón,
sola, sólo la confusión y yo, despupes de todo, no creo haber nacido para el amor. 

Estoy aquí, pero ya no quiero ni puedo hacer nada,
Sólo dejame sola, sola aquí en el callejón.
Bórrame de tus pupilas, yo fantasma amante,

conozco sin temor mi destino: 
morir en el olvido, en un callejón de tu corazón.