A veces, sentimos que estamos mejor sólo con una lapicera y hoja en mano. Sabemos que aquellos trazos son el umbral que nos permiten escapar, volver a ser nosotros mismos por unos intantes; la tinta se convierte en nuestra sangre, y nuestro cuerpo en hoja, cada uno es una leyenda, una historia que depende de nosotros determinar si su relato será bueno o malo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Aliento, ausencia fantasmal

Maldito destino, si, “maldito” es la única palabra que te calza si no me equivoco al sentir que te queda chica aún.
¿Por qué has indagado tanto miedo a mi corazón? ¿Por qué intentas bloquear mis débiles pasos, sin razón? Apuesto a que te diviertes absorbiendo cada respiración que desprendo con cada grito silencioso de dolor.
Cedo a intentar encontrarme contigo, porque por algunos momentos agonizo, mientras retuerces con gusto,  la daga que me has clavado al recibirme en tus brazos; y por otros, pareces elevarme en un cielo que pocos conocen sus aires.
Me cansé, simplemente me cansé de escribirte cartas de súplicas, porque ninguna se adecúa a lo que te gustaría leer. Presa de mi propio sendero, paralelo a la ruta de mis sueños pero nunca pegada a ella, escribo aquellas notas destinadas a ti, pero las arrojo por una ventanilla, deseando que solamente desaparezcan, porque se vuelven tan absurdas, tal como su emisora.
Finalmente creo estar encontrando la palabra. Es nada más que una, pero desencadenan un deseo que podría sustituir a cualquier otro… “libérame”.
Sé que estoy condenándome al pedírtelo explícitamente, pero ya no tengo la vitalidad ni la luz que todos tienen para buscarlo por propios medios. Subí escaleras, corrí, deje todo mi aliento en cada esfuerzo, en cada intento, sobre exigí mis piernas subiendo escalones rotos, inestables, oscuros, traicioneros, todo para llegar a aquella terraza y encontrarme a mi misma en mi expresión faltante… "no saltes" grité con lo poco que quedaba de mi, pero no llegué a tiempo. Esa parte decidió marcharse, perdiéndose en tu sentido, en frente de mis ojos.
Y por eso aquí has de verme, viniendo a retirar un cuerpo muerto, golpeado, sangrante, frio, inerte, caído; para darle entierro, y así, dejarle encontrar su paz, justificando cada gota de llanto y sangre. Después de todo, sabemos cuán derrotado nos sentimos al morir en vano.  

lunes, 27 de diciembre de 2010

Verdad Marchita

Me aferro a cada respiración que doy,
pues temo dar la última, a voluntad propia.
Porque el verano se ha convertido en invierno,
Congelando mis sentidos, incitandome a regalar mi vitalidad.

Intentas tomarme de la mano,
pero no haces más que amagar porque esperas a que termine de caer.
Arrojas tu compasión, pero sólo son pedazos de vidrio,
que rompen mi única luz, mi solitario sol nocturno.

Creéme, es un escape a realizar, una travesía en necesidad.
Las paredes cominenzan a caerse,
los escombros me apresan más y más....
dudo en poder salvarme.

El tiempo se me escapa como cenizas al viento,
mientras que ciega y sorda, busco la salida.
Mis piernas tiemblan, mis brazos intentan aferrarse a cualquier cosa, sea lo que sea, no importa.
pero todo se rompe, todo se deshace,
nada de lo que fue, debió realmente ser.


Aún así, sigo escuchando aquella voz aterciopelada, vital promesa de mañana..
El viento es frio pero hay que irnos. Hay millas y millas que reccorer sobre estos oscuros océanos, tan cólo creeme... porque es y será así, el viaje recién empieza, y es temerosamente largo.

martes, 21 de diciembre de 2010

Himnos de Ignorancia


"¿En qué hemos fallado?" me preguntas.
Conozco la inocencia de tus palabras,
Pero ignoro la ingenuidad de las mías.
La respuesta a vuelve ser indefinida.

Buscás la lógica, pero sabés que no hay sentido.
¿Acaso ser propio de mi mismo es excentricismo?
De ser así, entonces, llámenme excéntrico, o loco perdido...
Pero sabés que mi "locura" a ser demencia está a un abismo.

Te veo tan cansado de buscar la salida...
Practicás honestos himnos de defensa, pero tu alma sigue ida.
Apuesto a que  las palabras ya han perdido su filo,
Cortan tu lengua, antes que las escupas en un débil hilo

Gritás, susurrás, gemís pero sólo yo soy quien escucha.
El resto, con sus miradas, te sellan desaprobación.
Pobres corazones... no los mires con odio, míralos con pena...
Tu visión nunca te ha hecho sentir tan distinto,
Pero sus visiones nunca les hicieron sentir propios.

¿En qué hemos fallado? me preguntas.
Conozco la bronca de tus palabras,
pero ignoro la hostilidad de las mías, yo finalmente respondo:
"Hemos fallado al tener el valor de ser y mostrar quienes somos"

lunes, 20 de diciembre de 2010

Hiéreme, pero me sentiré mejor.

Los recuerdos perdidos, nunca regresan, pero si lo hacen, se quedan clavados en el alma como una espina venenosa.
Sé que las cosas se pueden arreglar, pero ahora soy yo quien quiere que todo quede destruido y hecho añicos.
Pongo todos los momentos agradables en una balanza y los peso contra aquel error que pudo parecer tan insignificante; me vuelve a ganar el orgullo y me fortalezco con el rencor, para ignorar mis memorias y dejar morir entre mis frias manos lo que antes me hacia tan feliz y tan completa; lo que me hacia sentir el cruel amor por una mentira o un simple silencio que un dia quebro y probocó aquel final... Aunque parezca extraño ya no me hace sentir tan mal.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Enfrenta, vive

Intentamos abrir los ojos y nos cegamos ante nuestro mismo intento.
Perdemos batallas,y aún así nos creemos existosos veteranos.
Creamos imaginaria fortaleza mental, inútil protección ante el Destino.
Decimos pero no sentimos, mientras que las palabras en nuestra boca, ruegan morir.

Nos esperanzamos mutuamente aunque sabemos de qué va nuestra historia,
Brindamos consuelo, aunque sabe el débil como el "fuerte" que no pasan de ser frases vacías;
Palabras automáticas, de un alma sistemática.
Porque no somos los que deberíamos ser... ni la mitad de lo que deseamos.

Vivimos como ingenuos pasajeros del tiempo.
El reloj sólo nos sirve para alimentar nuestras ambiciones.
Ignoramos el valor de cada respiro que tomamos,
y lo más irónico, olvidamos que sólo somos humanos.