A veces, sentimos que estamos mejor sólo con una lapicera y hoja en mano. Sabemos que aquellos trazos son el umbral que nos permiten escapar, volver a ser nosotros mismos por unos intantes; la tinta se convierte en nuestra sangre, y nuestro cuerpo en hoja, cada uno es una leyenda, una historia que depende de nosotros determinar si su relato será bueno o malo.

lunes, 10 de enero de 2011

Atención perdida

Mi cansancio debe de estar delatandome,
pues abandono mi intento de conseguirte.
Te tengo, pero de una manera extraña.
Te tengo, pero delatadamente ausente en la mirada.

Me lastimas, pero es lo único que recibo de ti,
por eso me aferro a ese dolor, lo único que tengo.
Quiero desprenderme, porque sólo me hundes,
pero me quedo, porque es tu mano quien me destruye.

Busco salidas a tí, pero los pasajes dejaron de ser calles. 
Solía tenerlo todo, explícame que ha pasado,
cuidé cada movimiento, cada palabra, cada detalle,
pero es otra cosa más que se ha desmoronado.

Me desgarro gritando tu nombre, prefieres ignorarlo.
Me siento ilusa al llamarte una vez más,
caigo más profundo en mi vida, me pierdo en tu olvido
Creí tenerte. Creí pertenecerte, dime cuanto más me has engañado.

Nunca estuve bien, pero prefiero seguir sola.
Ahora deseo quemarme en el vacío de mis palabras,
sangrar en soledad como me creí destinada antes de tí,
morir en silencio, como estoy destinada después de ti.

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