El mundo nos tiende un espejo, intenta que nos reflejemos en nuestra naturaleza. Crecimos, evolucionamos, y nos auto-elogiamos.... creyendo que mejoramos, cuando para llegar a eso debimos undir hasta a la mínima piedra que nos molestó en el camino. Se siente vergüenza nombrar la palabra "humano", tantas atribuciones tornadas en armas de doble filo. "Superioridad por sobre todas las cosas" rezan nuestros inconcientes himnos. Tantas cosas que se han hecho para bien, no dejan de estar mal... no dejan de destruir. ¿Aún sientes orgullo por llamarte "humano"? Date la chance de pensarlo dos veces y se que te dejarás convencer por alguna otra idea que huya en sentido contrario.
Cubrirse de pieles, no demuestra clase, no demuestra elegancia... es la etiqueta de nuestra falla, ahí es donde está el problema, nos vestimos y abrigamos de superioridad. Siempre el humano por sobrecualquier cosa.
Amarrar cuellos, rozándolos con frias cadenas que lejos de su naturaleza, llevando sus destinos al arraste... no demuestra inteligencia, poseción, poder... es la triste cara del abuso, e interés. Después de todo, es un simple corazón que late, no muestra dolor, o al menos no es interesante verlo.
La vergüenza de nuevo en mi. Porque no quiero ser esto, no quiero ser humano si de esto va nuestro juego; no quiero quedarme de este lado oscuro. Mil veces preferiré terminar de matar de una buena vez, la agónica "vieja humanidad", llevarle la contra al industrial mundo en el que los humanos se han refugiado... tan sólo convertirme en un alien esta noche y para siempre. Porque mi raza destruye, y yo, bajo este nombre, no me siento en mi correcto lugar.
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