Los recuerdos perdidos, nunca regresan, pero si lo hacen, se quedan clavados en el alma como una espina venenosa.
Sé que las cosas se pueden arreglar, pero ahora soy yo quien quiere que todo quede destruido y hecho añicos.
Pongo todos los momentos agradables en una balanza y los peso contra aquel error que pudo parecer tan insignificante; me vuelve a ganar el orgullo y me fortalezco con el rencor, para ignorar mis memorias y dejar morir entre mis frias manos lo que antes me hacia tan feliz y tan completa; lo que me hacia sentir el cruel amor por una mentira o un simple silencio que un dia quebro y probocó aquel final... Aunque parezca extraño ya no me hace sentir tan mal.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario