A veces, sentimos que estamos mejor sólo con una lapicera y hoja en mano. Sabemos que aquellos trazos son el umbral que nos permiten escapar, volver a ser nosotros mismos por unos intantes; la tinta se convierte en nuestra sangre, y nuestro cuerpo en hoja, cada uno es una leyenda, una historia que depende de nosotros determinar si su relato será bueno o malo.

martes, 21 de diciembre de 2010

Himnos de Ignorancia


"¿En qué hemos fallado?" me preguntas.
Conozco la inocencia de tus palabras,
Pero ignoro la ingenuidad de las mías.
La respuesta a vuelve ser indefinida.

Buscás la lógica, pero sabés que no hay sentido.
¿Acaso ser propio de mi mismo es excentricismo?
De ser así, entonces, llámenme excéntrico, o loco perdido...
Pero sabés que mi "locura" a ser demencia está a un abismo.

Te veo tan cansado de buscar la salida...
Practicás honestos himnos de defensa, pero tu alma sigue ida.
Apuesto a que  las palabras ya han perdido su filo,
Cortan tu lengua, antes que las escupas en un débil hilo

Gritás, susurrás, gemís pero sólo yo soy quien escucha.
El resto, con sus miradas, te sellan desaprobación.
Pobres corazones... no los mires con odio, míralos con pena...
Tu visión nunca te ha hecho sentir tan distinto,
Pero sus visiones nunca les hicieron sentir propios.

¿En qué hemos fallado? me preguntas.
Conozco la bronca de tus palabras,
pero ignoro la hostilidad de las mías, yo finalmente respondo:
"Hemos fallado al tener el valor de ser y mostrar quienes somos"

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