Camino, respiro, miro, intento sentir... pero todo es tan inútil. De repente todo se ha apagado, sin razón, sin advertirme al respecto. ¿Qué se supone que debo hacer?. Me tomé el trabajo de quemar todas tus fotografías, alimentar el fuego con la tinta que dibujó tu falsa sonrisa... No basta solamente con recordarte y odiarme por haberte cedido paso... desearía olvidar tu rostro, tu voz... pero aún así tu nombre es el fiel himno a la hipocresía de la que hablaste tan bien.
¿Qué es lo que piensas ahora mismo? seguramente que entre tanta perfección no tienes lugar alguno para lamentar tus errores... prefieres perderlos de rastro, siempre jugando para las pupilas ajenas.
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