Prefiero no escuchar nada, ya es suficiente con la batalla que libran dos partes opuestas en mi propia alma. Se que alcanzar la perfección es lo más bizarro que un humano podría hacer; prefiero hacer lo que debo, aunque a veces siento la necesidad de generar un caos. Acaso hay una regla, una ley, una manera de saber cómo correr por los pasillos que intentan tragarme hacia su mejor punto: cuestionar la existencia.
Por más luz con la que me encandiles... creo que jamás encontraré esa manera de ser, siempre miré desde afuera.
Por más gritos que generes en mi aire... siempre serán susurros, no me aturdirán, porque saben mejor ahogarme.
Besos tóxicos sobre mis labios, quemando mis palabras.. sólo cenizas en el tiempo.
Y quieres vendar mi alma, dejándome totalmente ciega; ciega pero aún puedo respirar, sigo alerta esperando despertar.
Destino, que más quieres que verme caer de rodillas a tí.
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